Lectores

martes, 4 de septiembre de 2007

CHIQUILLA

Del árbol de la tarde cereza o manzana eres.
Tu delantal a cuadros vibra azul en el patio.

Bella durmiente triste, vigilada por rosas,
¡qué sola está la casa cuando cierras los ojos!

Tu cabellera cae rumorosa de lluvia
¿te la entregó algún día de otoño luminoso?

Los trenes de la infancia te dejan de regalo
un canasto con humo de añejas primaveras.

Tú eres tan pequeña que el viento se hace niño
para jugar contigo, igual que con la avena.

Para soñarte miro un vaso de agua fresca
y te veo tan cerca que hasta olvido mirarte.

La luz se hace tu mano y abre las ventanas
y la noche va en busca de su traje de día.

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