Desde mi infancia vengo mirándolas, oliéndolas,
Gustándolas, palpándolas, oyéndolas llorar,
Reír, dormir, vivir;
Fealdad y belleza devorándose, azote
Del planeta, una ráfaga
De arcángel y de hiena
Que nos alumbra y enamora,
Y nos trastorna al mediodía, al golpe
De un íntimo y riente chorro ardiente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario