Lectores

lunes, 3 de septiembre de 2007

Me pesaba su nombre.

Me pesaba su amor ambicioso y mezquino,
me pesaba su amor de deseo y de queja,
me pesaba su amor que màs que amor fue odio,
su dignidad abrupta que màs era sobervia.

Ya no tengo su amor, su dignidad, su odio,
y... me pesa!

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