Lectores

martes, 4 de septiembre de 2007

SONETO 1942.

Amé vivir en cielo inmaculado,
labrado en soledad y muerte pura:
igual que el cielo, ileso mi costado
creció sin sangre, fuerza ni premura.

Inquieto. Como tiempo amortajado,
al sentirme sin vida ni amargura,
torné a tu fuego de Ángel derramado
olvidándome yo en la quemadura.

Así, furioso, incierto, desvelado,
locamente veloz e iluminado,
iluminado en goce y en dolor:

Contigo quemo el cielo y el reposo,
inauguro a1 Terrible y a1 Hermoso
amor , Feroz Amor, ¡oh dulce Amor!

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