Lectores

lunes, 3 de septiembre de 2007

Monólogo del viejo con la muerte

Y bien, eso era todo.
Aqui tiene la vida, mirese en ella como en un espejo,
empáñela con su último suspiro.
Este es Ud. de niño, entre otros niños de su edad;
¿se reconoceria a simple vista?
Le han pegado en la cara, llora a lágrima viva,
le han pegado en la cara.

Alli está varios años después, con su abuelo
frente al primer cadáver de su vida.
Llora al viejo, parece que lo llora
pero es más bien el miedo a lo desconocido.
El vuelo de una mosca lo distrae.

Y aqui vienen sus vicios, las pequeñas alegrias de un cuerpo
reducido a su mínima expresión,
quince años de carne miserable;
y las virtudes, ciertamente, que luchan
con gestos mis vacios que ellas mismas.
Un gran amor, la perla de su barrio
le roba el corazón alegremente
para jugar con él a la pelota.

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