Lectores

martes, 4 de septiembre de 2007

Muchachas

Desde mi infancia vengo mirandolas, oliéndolas,
gustándolas, palpádolas, oyéndolas llorar,
reír, dormir, vivir;
fealdad y belleza devorándose, azote
del planeta, una rafaga
de arcangel y de hiena
que nos alumbra y enamora,
y nos trastorna al medio día, al golpe
de un íntimo y riente chorro ardiente.

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